Territorios y Poblaciones del Departamento del Atlántico
Conocida cariñosamente como "El Corazón Alegre del Atlántico" por la célebre Banda de Baranoa. Es el epicentro culinario del Pastel de Pájaro y el chicharrón de cerdo, atrayendo a miles de visitantes los fines de semana.
La Sociedad Colombiana de Arquitectos - Regional Atlántico mantiene un estrecho acompañamiento técnico en materia de ordenamiento territorial, expansión urbana, planeación y sustentabilidad en los corregimientos y cascos urbanos de la geografía departamental de Baranoa.
Buscamos defender el urbanismo coherente, los espacios públicos robustos y la conservación del patrimonio edificado en este municipio, promoviendo el marco de actuación ética y el rigor técnico de la arquitectura.
La devoción a Santa Ana define la existencia misma de Baranoa. La tradición histórica asocia el origen del municipio con la llegada de los colonizadores españoles y la celebración de la primera misa un 26 de julio de 1543, día de la solemnidad de Santa Ana. Aunque fue establecida formalmente como parroquia titular en 1772, el templo ha sido el testigo arquitectónico y social del crecimiento de la población desde la época colonial hasta el presente.
El museo custodia y exhibe valiosas piezas arqueológicas recuperadas en la zona, muchas de ellas estudiadas con el apoyo de expertos de renombre (como el arqueólogo Carlos Angulo Valdés). Estos vestigios conectan directamente a los habitantes actuales con los primeros pobladores de la región, los indígenas Mocaná (de la familia lingüística arawak), permitiendo entender el pasado ancestral, agrícola y artesanal del territorio mucho antes de la llegada de los colonizadores españoles.
El uso más trascendental y reconocido de esta plaza a nivel nacional es servir de anfiteatro natural para la Loa de Baranoa cada 6 de enero. Esta centenaria representación dramático-religiosa transforma por completo el espacio de la plaza: las fachadas de la iglesia y las edificaciones coloniales del entorno se convierten en la escenografía viva del palacio del Rey Herodes y el camino de los Reyes Magos. Es aquí donde miles de espectadores se aglutinan anualmente, consolidando a la plaza como un templo del patrimonio oral del Caribe colombiano.